Son pocos los productos farmacéuticos, si es que hay alguno, que modulan los procesos etiológicos fundamentales de las patologías, es decir, las causas de la enfermedad. Como consecuencia, hay un creciente interés en soluciones fitoquímicas que potencialmente puedan enfocarse en las dichas causas. Los compuestos bioactivos derivados de plantas surgen como posibles candidatos al ser moléculas con un significativo potencial a nivel terapéutico.
En las últimas décadas ha habido un incremento de la morbilidad y la mortalidad relacionadas a las enfermedades crónicas, reforzando así la creencia de que este tipo de enfermedades han alcanzado proporciones epidémicas.
El sulforafano, un fitoquímico presente en los vegetales crucíferos, ha demostrado ser una prometedora molécula con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes capaz de ejercer acciones beneficiosas en este tipo de enfermedades.